Podcast. E02 La invasion de las tijeretas y la compra de Gazpacho la autocaravana roja 1

Podcast. E02 – La invasión de las tijeretas y la compra de “Gazpacho”, la autocaravana roja

¡Hola a todos y a todas!

Ahora se supone que hay una ola de calor en España, pero por aquí, a más de mil seiscientos metros de altitud, yo no noto nada, la verdad. Mis padres y mi hermana se están asando de calor en Murcia. Ya me imagino a mi madre saliendo a la calle y diciendo: “¡esto no es calor, es fuego!” O a mi padre exclamando: “¡qué bochorno!” O a mi hermana, recostada en la cama bajo el aire acondicionado escribiéndole un Whatsapp a alguna amiga diciendo: “estoy aplatanada” o “estoy amodorrada”. Ah, no, en Murcia dirían “estoy aplataná” o “estoy amodorrá”, por supuesto. La “s” de “estoy” pues… se aspira (“estoy” → “ehtoy”), y “aplatanada” o “amodorrada, pues… se convierten en “aplataná” o “amodorrá.” No se nota nada que estoy usando estas expresiones adrede, ¿verdad? No se nota nada…

Ahora estoy tomándome un té. En España no es muy común tomar té. Hay quien dice por aquí que es cosa de jóvenes, cosa moderna. ¡Pero qué más da! Yo soy española porque lo dice mi partida de nacimiento, pero en mi interior me siento muy internacional. 

Schrijf je in voor mijn nieuwsbrief en ontvang exclusieve content en het laatste nieuws:

Estoy también en una habitación llena de cajas y trastos por todas partes. Sí, esas mismas cajas de la mudanza de febrero del año 2024. Sí, la que estoy narrando en estos episodios, la mudanza de Países Bajos a España. La verdad es que no he tenido tiempo en todo este tiempo de desempaquetarlas, ¿te lo puedes creer? El caso es que estaban bien ordenaditas en una habitación hasta que hace un par de semanas tuvimos una plaga de… tijeretas. No, no es una broma. No me estoy quedando contigo. 

TIJERETAS. 

Jamás había visto algo así en mi vida. Imagínate: todas las cajas llenas de tijeretas. Mi pareja y yo no dábamos abasto con la aspiradora y ellas seguían entrando por la ventana, tan panchas. A sus anchas. El caso es que al final las cajas se han quedado desperdigadas por la habitación desde el incidente. ¿Alguna vez te ha pasado algo de este estilo? ¡Qué bizarro! ¡Tijeretas!

Bueno, vamos a olvidar el incidente de las tijeretas y voy a proceder a continuar con  la historia de la mudanza a España, es decir, con la narrativa de los capítulos -episodios, “capítulos” es una palabra que se utiliza más bien para un libro-, con la narrativa de los episodios anteriores.

Con el deseo de cambio, mi pareja quería apresurarse y hacer las cosas un poco “a tontas y a locas”. “A tontas y a locas” es una expresión coloquial del español que se puede equiparar a otra expresión aún más coloquial, que es: “hacer las cosas al tuntún.” “Tuntún” no significa algo concreto pero “hacer las cosas al tuntún” sí significa algo. Significa “hacer las cosas de forma apresurada y sin pensarlo mucho”.. Pues eso, mi pareja quería hacer las cosas así, a tontas y a locas, al tuntún. Yo, la voz de la razón (es una broma), le dije que pensaba que era mejor comprar primero una autocaravana y viajar a diferentes lugares y ver con qué conectábamos más. 

No obstante, antes de comprar una autocaravana o camper -porque también decimos “camper”- nos hospedamos en algunos airbnbs de Países Bajos con forma de caravana (allí los llaman Pipowagens) para ver si vivir en un espacio tan reducido era lo nuestro. La verdad es que nos gustó la experiencia y nos fue bien todas las veces que probamos (incluso aquella vez en la que acabamos en uno de estos alojamientos a cero grados por la noche, sin calefacción y nevando. Creo que fue en Friesland). En resumidas cuentas: ¡estábamos listos para nuestra primera aventura: comprar una autocaravana! ¿Pero en qué lugar del mundo íbamos a buscar casa? Yo fui a lo fácil: España. 

Le propuse España a mi pareja porque yo no tenía ganas de volver a pasar por el proceso de socialización en un país totalmente nuevo y aprender una nueva lengua después de lo difícil que había sido para mí aprender neerlandés. A Mark le pareció que tenía sentido lo que yo le estaba diciendo y además pensó que su personalidad encajaría posiblemente mejor con la de los españoles que con la de sus propios compatriotas.

Fue así como le compramos una Volkswagen LT28 roja con pegatinas con forma de flores por fuera (muy hippie) a un granjero de la zona donde vivíamos. Esta autocaravana tan llamativa fue objeto de muchas críticas, risas y burlas. No recuerdo si era del año 1987 o 1989. Era vieja, sin duda. Pero también especial y única. Un cacharro con encanto. Eso sí, hacía un ruido de mil demonios, especialmente en la cabina, ya que el motor estaba justo ahí dentro, generando una vibración y un calor constantes.

No nos costó muy cara, aunque sí tuvimos que invertir un par de miles de euros más para ponerla a punto y poder hacer varios viajes a España en busca de un nuevo lugar donde vivir. Con ese dinero, por ejemplo, le pusimos ruedas nuevas. El padre de Mark es mecánico y Mark, como ingeniero mecánico, también tiene buenas manos para arreglar cosas (aunque esto no lo aprendió durante sus estudios, la verdad, sino ayudando desde pequeño a su padre). El caso es que padre e hijo se encargaron de hacer las reparaciones oportunas (o pertinentes). Yo, como siempre, me encargué de la parte estética. Mark, como buen ingeniero y manitas, era quien analizaba la viabilidad de mis ideas artísticas. El resultado fue algo bonito y funcional, nada lujoso, pero sí lo suficientemente fiable como para recorrer la distancia entre Países Bajos y España una y otra vez. O eso pensamos, porque algún que otro susto tuvimos. Quizás te lo cuente más adelante… ¿Te apetece conocer esta historia… o estas historias?

Mi amiga Roos bautizó la autocaravana como Gazpacho, por cierto. Mark, mi pareja, solía llamarla “el monstruo rojo” (en holandés, claro). Para muchos, nuestra Volkswagen era poco menos que un hazmerreír, como he dicho antes. Les hacía gracia su color rojo intenso, las flores que la decoraban y el aspecto hippie y destartalado de su exterior. Sin embargo, otras personas, más abiertas de mente, nos ofrecieron palabras más amables. 

El interior de la autocaravana estaba muy equilibrado en todos los sentidos. Era sencillo, con colores muy tranquilos, o como dicen algunas personas: “nude”.  Y en general, con un estilo retro moderno. A la gente sí le solía gustar el interior. Después de ir a elegir juntos una tela bonita a la ciudad de Oss en Países Bajos, mi suegra hizo fundas para los cojines del sofá-cama. Me encantaba esa tela. Me pregunto qué habrá hecho el nuevo dueño de la autocaravana con los cojines nuevos. ¿Los habrá tirado? Uy, ¡ya he revelado de antemano un dato importante! Sí, acabamos vendiéndola (la autocaravana) al final de nuestra aventura. El cómo llegamos a ese punto, bueno, te lo contaré más adelante si me acuerdo. ¡O si me lo recuerdas!

Tengo una anécdota que contarte acerca del grupo de personas a las que no les gustaba nuestra autocaravana. Mientras Mark hacía las reparaciones, Gazpacho estuvo aparcada temporalmente en nuestra calle de Países Bajos. Un vecino —del que ni siquiera llegamos a saber el nombre, como muchos otros, ya que pocos se presentaban— se acercó para decirnos que nuestra autocaravana le molestaba. ¿La razón? Su color rojo. Le disgustaba mirar por la ventana y ver “algo tan rojo” en su campo de visión. Así, literalmente.

Después de poner a punto a Gazpacho, también con la ayuda del padre de Mark, nos pusimos a buscar a alguien que pudiera cuidar de nuestra casa durante nuestras ausencias, especialmente cuidar de nuestras gallinas y de nuestras dos conejas. O conejitas, porque son pequeñas: Eevee y Tormi. “Tormi” es como una forma corta de su nombre original que es “Tormenta”. Pero eso algo para el próximo episodio.

Para cerrar, déjame hablarte de algo en lo que estoy poniendo mucho corazón y mucho tiempo. Ya he hablado de esto antes, pero si eres nuevo o nueva, pues… bueno, lo vuelvo a repetir, sobre todo ahora que estoy planeando y promocionando nuevas ediciones. El caso es que como vivo en un entorno rural y trabajo en línea, estoy organizando algo muy especial. La primera edición en mayo fue una edición privada, para una sola estudiante, y fue genial, la verdad. La segunda edición, en junio, fue para un grupo de estudiantes y fue todo un éxito. Todos han dejado una reseña positiva en mi perfil de Google, algo que me llena de alegría después de todo el cariño que he puesto y sigo poniendo en este proyecto. 

Este proyecto es algo que me permite estar en contacto en persona con mis estudiantes: se trata de actividades de inmersión lingüística. Sí, actividades de inmersión lingüística o como dicen en otros ambientes, turismo idiomático o turismo lingüístico. De momento, para mis queridos hablantes de neerlandés, he llamado a estas experiencias “taal reizen” o “taal ervaringen”. En realidad, se trata de aprender español en movimiento y de poner en práctica lo que ya sabes de esta lengua. Esto en un entorno muy interesante y con un input muy rico. Entonces, te hago la pregunta: ¿te gustaría experimentar la ciudad Granada con una profesora de español que te apoye en diferentes contextos (el mercado, el restaurante…) mientras caminas y aprendes en movimiento con un grupo agradable? Entonces te invito a que eches un vistazo al enlace que voy a dejar en las notas. Se trata de un Boletín de Noticias que envié hace poco con información, fotos y reseñas de las ediciones anteriores. Y si quieres todavía más información que la que aparece ahí, no te preocupes, tengo un folleto con mucha más información en detalle sobre esta experiencia en Granada, en concreto sobre las próximas fechas, que serán en septiembre y a principios de octubre. Si te interesa, no dudes en enviar un email a spaanslerenmetlaura@gmail.com y te envío este folleto para que tengas toda la información.

Después de estas ediciones de septiembre y octubre el precio de estas experiencias lingüísticas en movimiento subirá, así que… ¿Qué quieres que te diga? ¡Aprovecha!

Gracias de corazón por escucharme hasta el final y, si conectas con esta historia, con la enseñanza de idiomas para niveles avanzados o con el deseo de vivir en otro lugar (especialmente si ese lugar se llama España) este espacio también es tuyo. Y si te ha gustado el episodio, no dudes en compartirlo en tus redes sociales o con quienes creas que puedan estar interesados. ¡Me haría mucha ilusión que esta pequeña comunidad creciera poquito a poco y que este contenido conectara con muchas personas! Nada más. Espero que estés bien, allá en donde estés, y que te haya gustado este episodio. ¡Nos vemos en el siguiente! ¡Ciao!

VERSIÓN SIMPLIFICADA: ESPAÑOL INTERMEDIO
¡Hola a todos y a todas! Ahora hay una ola de calor en España, pero donde vivo, a más de 1.600 metros de altura, no noto nada. Mis padres y mi hermana están en Murcia y sufren mucho con el calor. Me imagino ahora a mi madre diciendo: “¡esto no es calor, es fuego!” y a mi padre exclamando: “¡qué bochorno!” Además, visualizo a mi hermana tumbada bajo el aire acondicionado. Ella manda whatsapps a sus amigas en los que dice cosas muy murcianas, del tipo: “estoy aplataná” (estoy aplatanada) o “estoy amodorrá” (estoy amodorrada).

Yo estoy tomándome un té ahora. En España no es muy común beber té, pero a mí me gusta hacerlo de vez en cuando. Me siento muy internacional, así que no me importa lo que es común aquí si a mí me hace feliz.

En estos momentos también estoy en una habitación llena de cajas y cosas por todas partes. Son las cajas de la mudanza de febrero de 2024, de Países Bajos a España. No he tenido tiempo de desempaquetarlas y ordenar su contenido. Encima, por si fuera poco, hace unas semanas tuvimos un problema con tijeretas (unos insectos muy molestos). Todas las cajas se llenaron de ellas. Mi pareja y yo usamos la aspiradora, aunque seguían entrando por la ventana de la habitación donde teníamos todos los bártulos almacenados. Como tuvimos que abrir las cajas muy rápidamente para aspirar todas las tijeretas y tenemos un bebé con mucha energía que demanda mucho tiempo de nosotros, las cajas se han quedado desde entonces desordenadas y abiertas, esparcidas por toda la habitación.

En fin, vamos a continuar con la historia de la mudanza. Mi pareja quería hacer todo rápido y “a tontas y a locas”, es decir, sin pensar mucho. Yo le dije que era mejor comprar primero una autocaravana y viajar a diferentes lugares para ver qué lugar preferíamos. Elegimos España porque yo no quería empezar otra vez en un país nuevo y aprender otro idioma. A mi pareja le pareció una buena idea.

Antes de comprar la autocaravana, nos quedamos en algunos airbnbs en Países Bajos que eran como auto/caravanas, llamados pipowagens. Queríamos probar cómo sería vivir en un espacio pequeño. Al final nos gustó la sensación acogedora de vivir en un espacio reducido y, por eso, decidimos comprar nuestra propia autocaravana y lanzarnos a la aventura. Compramos una Volkswagen LT28 roja con pegatinas con flores en el exterior, muy hippie. Era vieja, de 1987 o 1989, pero especial. Hacía mucho ruido en la cabina porque el motor estaba dentro (y eso también calentaba la cabina bastante más). La autocaravana no costó cara, aunque gastamos un poco más para arreglarla: ruedas nuevas y algunas reparaciones. Mi pareja y su padre hicieron la parte técnica y yo me encargué de la decoración.

La autocaravana nos permitió viajar varias veces a España buscando un lugar donde vivir. Mi amiga Roos la llamó Gazpacho, y mi pareja, Mark, la bautizó como “el monstruo rojo”. Algunas personas se burlaban de su color rojo y de las pegatinas con flores de su exterior, pero otras personas la encontraban bonita y especial. El interior era sencillo, con colores tranquilos y de estilo retro. Mi suegra hizo fundas nuevas para los cojines. Juntas elegimos la tela. Al final de nuestra aventura vendimos la autocaravana, aunque eso te lo contaré más adelante.

Mientras buscábamos casa, también tuvimos que organizar a alguien que cuidara de nuestro hogar en Países Bajos y, por supuesto, de nuestros animales: dos conejas, Eevee y Tormi, y algunas gallinas. También te contaré más sobre esto en los próximos episodios.

Por otro lado, déjame contarte algo muy importante para mí: estoy organizando actividades de inmersión lingüística en Granada. Los estudiantes aprenden español mientras visitan mercados, restaurantes y lugares de la ciudad. Para los hablantes de neerlandés llamo estas experiencias “taal reizen” o “taal ervaringen”, aunque los estudiantes de otros idiomas también son bienvenidos, por supuesto.

Si quieres más información, visita mi web: www.spaanslerenmetlaura.com o escríbeme: spaanslerenmetlaura@gmail.com. Puedo enviarte un folleto con todos los detalles y las próximas fechas.

Gracias por escucharme hasta aquí. Si te ha gustado el episodio, compártelo con tus amigos o en redes sociales. Espero que esta historia te inspire y que me acompañes en esta aventura 🙂

📥 Descarga GRATIS el PDF del episodio introductorio
¿Escuchaste el episodio introductorio de este podcast (E00)? ¡Llévate el PDF con las expresiones coloquiales clave y ejercicios prácticos para sacarle el máximo partido a ese episodio! Solo tienes que suscribirte a mi Boletín de Noticias (newsletter/nieuwsbrief) y recibirás un email con el enlace a este recurso y algunas sorpresitas más.

Sígueme aquí:
Instagram
Facebook

¿Te ha gustado la música de mi podcast? ¡Es mi propia música! Como artista, me hago llamar LAAM. La canción se llama “Morning Light” y puedes escucharla en tus plataformas favoritas, como por ejemplo, Spotify.  También puedes escuchar aquí mi disco entero.